το μεγαλείο της ελευθερίας
o del Esplendor de la Libertad
Epístola Moral DEL FRATRIARCA PROTÁGORAS II
Dada en Atenas a la sombra de la Acrópolis con motivo de la XXXIXª reunión del Areópago de los hombres y mujeres libres.
SALUTACIÓN
A todos los hombres y mujeres libres: ¡ Que la Paz esté con vosotros ¡¡ Que la Fuerza os acompañe¡ ¡ Que la Alegría no abandone vuestros corazones ¡
A todas la personas de buen voluntad.
INTROITO
Todos los tiempos del ser humano sobre la Tierra han sido de zozobra y riesgo porque nada se nos ha otorgado graciosamente salvo la vida a la que hemos sido arrojados sin haberlo pedido, y es por lo que no os voy a aburrir con lamentos y lloriqueos sobre los críticos momentos que estamos viviendo, ¿ cuando no han sido críticos? ¿cuando y en qué lugar ha "manado leche y miel" para el hombre y la mujer y para sus hijos?. Algunos intentan amedrentarnos sobre una supuesta crisis de los valores que amenazaría especialmente a los hombres y mujeres de este fin de siglo y de milenio, pero nosotros decimos que a pesar de las dificultades que como siempre nos acompañan, nunca como hoy ha tenido el hombre y la mujer libres tantos valores y tan atractivos a los que adherirse, ni se ha llegado a organizar un sistema de convivencia que tenga en cuenta como hoy los derechos y libertades que a cada uno nos corresponde. No se me escapa , a pesar de todo, la insuficiencia de lo realizado, pero no puedo permitirme gimotear sobre vuestro hombros ni amonestaros irresponsablemente, porque sé de la enormidad de los problemas y de la voluntad que a todos os anima de trabajar por su resolución de la manera mas inteligente posible.
La gravedad relativa de los problemas no puede permitirnos si embargo, como algunos quisieran, la amargura ni tampoco la dejación de nuestra inteligencia pequeña o grande, para aplicarla sobre la realidad . Nosotros no sentimos nostalgia del Apocalipsis, por lo que desconfiamos de los que se apresuran a anunciarlo, en cuanto alguien les contraría o la realidad no responde a sus particulares expectativas, no podemos tampoco por responsabilidad adoptar la cómoda posición de aquellos que disfrazados de Melquisedec, se otorgan a sí mismos títulos de Paternidad, a pesar de que está escrito "que a nadie llamarás Padre, porque uno sólo es vuestro Padre que está en los cielos", o lo que es peor, incluso de Santidad, a pesar de que está escrito que sólo Dios es Santo. No estamos autorizados a tanto. Primus inter Pares no puedo pretender ni pretendo sino ser el portavoz de vuestras inquietudes, el espejo de vuestras reflexiones y la boca que pronuncia las palabras de deliberación de la Asamblea de los Hermanos y Hermanas. Usando de las palabras de Walt Whitman digo que no me debéis nada que no os debáis a vosotros mismos, Ni pido para mí nada que no pida para todos vosotros.
La libertad en la Historia
I.- El esplendor de la libertad ha brillado siempre, con mayor o menor intensidad en los cuatro puntos cardinales y a lo largo de todos los siglos de existencia del ser humano sobre la Tierra aunque todos reconocemos a la ciudad de Atenas el privilegio de representar mejor que ninguna otra el amor a la libertad intelectual y moral desde aquella cumbre que fue el siglo de Pericles. Este esplendor no es cegador sino iluminador y no nos oculta todas las luchas y dificultades de la libertad así como sus riesgos y consecuencias. Sabemos y no hace falta que os lo recuerde que nuestro amor a la libertad no se funda en una visión beatífica y edulcorada de la misma, creo que recojo el sentir de los hermanos si digo que es detestable la intoxicación moral que provoca cualquier "jarabe espiritual " hecho sólo de azúcar. Por eso mismo tampoco no está permitido engañarnos sobre la dulzura y la bondad del mundo, por lo que no podemos dejar sin réplica a aquellos que quieren hacernos comulgar con ruedas de molino y pretenden llevar a nuestro ánimo la peregrina idea de que el mundo es el fruto de alguna Bondad expansiva, creo que para desengañarnos de semejante convicción, no tenemos sino que consultar cualquier tratado de Anatomía Patológica o visitar una unidad de enfermos Terminales., o de Tetrapléjicos, en cualquiera de nuestros hospitales, o bien repasar cualquier tratado de Historia, tanto de Patrias y los Imperios, como de las Religiones e Iglesias.
Quieren, algunos, hacernos ignorar esta condición terrible del destino humano, acreditada hasta la sociedad por todos aquellos, de entre nosotros, que han reflexionado sobre la Historia. Pero al mismo tiempo que por un lado quieren dulcificar engañosamente la imagen de este Mundo apasionante y terrible en el que vivimos, quieren, por otro poblarlo de seres malignos y fantásticos, demonios y ángeles, que pugnan por nuestras almas luchando entre sí como poderosas fuerzas espirituales para las que no seríamos sino pequeños peones en una Gigantesca y Sobrenatural Guerra Civil entre Dios y Satán. No exenta de belleza dramática esta cosmovisión es sin embargo esencialmente inhumana y perniciosa, por cuanto pulveriza la autonomía moral de los hombres, y anula la capacidad de disentir , otorgando a algunos la caprichosa facultad de "satanizar" a sus adversarios, negando la suprema dignidad que a todos nos corresponde de pensar y juzgar por nosotros mismos ( elevemos un recuerdo piadoso a tantos hombres y mujeres, mártires de la Humanidad que han sido humillados en su inteligencia y asesinados ante los altares,¡ loa a Copérnico¡,¡ Galileo¡,¡ Giordano Bruno¡, ¡Servet ¡,¡ mujeres de Salem ¡ , ¡ "relajados" de la Inquisición.¡..)
¡Hermanos no os dejéis consolar ¡ ¡no os dejéis asustar ni menos avergonzar¡ ¡ loa al pequeño y valiente Federico Nietzsche¡): ejercer esa humildad sin bajeza que caracteriza a los hombres y mujeres libres, y que tanto irrita a los soberbios y endiosados que buscan la sumisión de sus hermanos para conservar sus frágiles certezas, que precisan a toda costa ganar la unanimidad para sus dogmas y no dudan para ello en recurrir a las malas artes del terrorismo intelectual y moral, como no dudaron en el pasado en recurrir a la violencia física y la intimidación
La libertad y la virtud
II.- El esplendor de la libertad no está tampoco exento de riesgos y zozobras. Es la libertad una maravillosa realidad, pero cargada de responsabilidad porque nos obliga a a tomar decisiones y a atenernos a sus consecuencias. No es legítimo para un hombre libre reclamar la libertad y querer eludir las exigencias que aquella lleva implícita. La primera de esas exigencias es, precisamente la virtud. No esa virtud timorata y calculadora que algunos predican, sino la virtud que proclamaban nuestros hermanos griegos y a la que rendían culto en sus héroes, es esa virtud fuerte y confiada de aquellos que no van por la vida pidiendo permiso para arriesgar opiniones, sentimientos, amores y devociones. Es esa virtud hecha de "vir", es decir de fuerza viril, de la que no estan exentas las mujeres libres, esa virtud que nos hace dueños de nosotros mismos, cantada por Walt Whitman, el Profeta de la Democracia:
"I know I am august,
I do not trouble my spirit to vindicate itself or be understood...
Es cierto, y así hay que decirlo que sólo Dios puede responder definitivamente a la pregunta sobre el Bien porque El es el Bien, pero de este principio, sacan algunos conclusiones equivocadas; nosotros por el contrario entendemos que esta luminosa idea debe llevarnos desconfiar de aquellos que en su ceguera quieren colocarse en el lugar de Dios, haciéndose vice-dioses. Esta verdad debe llevarnos a los hombres libres, por el contrario a una actitud de búsqueda y provisionalidad, búsqueda que debemos emprender, pertrechados con las luces que el Gran Hacedor nos ha confiado, ¿ no es la razón y la palabra una chispa de la luz divina en nuestro interior?, Ese amor intelectual a Dios del que hablaba Spinoza, nos obliga a respetar "religiosamente" a la razón humana, que es también divina, y no insultar la inteligencia de nuestros hermanos. Como Dios (Deus Sive Natura) no se nos presenta como una evidencia, sino que se trata mas bien de una anhelo polimorfico y diverso, como una realidad huidiza y subjetiva, debemos abrir "católicamente" nuestro corazón y nuestra mente a todas las experiencias religiosas de la Humanidad, incluida la del radical ateísmo, gustando por nosotros mismos su sabor, buscando el "logos alethés" que pueda esconderse en cada una de ellas. La Humanidad entera es la mejor Revelación de ese Logos, Y no es sino orgullosa petulancia pretender que pueda quedar encerrado en una sóla de las tradiciones de la Humanidad, sea esta romana, griega, india, china o americana...
La libertad y la verdad
III.- Venerables Hermanos y Hermanas. amantes de la libertad, no debemos tampoco dar crédito a aquellas voces que pretenden, maliciosa o inconscientemente, enfrentar la verdad con la libertad, como si para alcanzar aquella hubiera que renunciar a esta. Una larga tradición de mártires nos demuestra lo contrario.
Los hombres y mujeres que han luchado por la libertad lo han hecho las mas de las veces precisamente por defender la verdad, por desagradable que esta fuera, sin tener en cuenta que contrariara los prejuicios religiosos o políticos del momento; por la verdad y por la libertad de buscarla allá donde se aparezca han luchado siempre los hombres libres, y es así como hemos ido superando las sombras de superstición entre las que tan cómodamente se han desenvuelto y se desenvuelven algunos falsos apóstoles de la verdad; así, hemos ido los hombres alcanzando gradualmente un conocimiento cada vez mas verdadero del mundo y del ser humano, venciendo las resistencias y los anatemas de muy ecumbrados Sanedrines. Algunos hermanas y hermanos nuestros han ido ensanchando las fronteras de la verdad, arriesgando vida y fortuna, llevados por el amor a la libertad: Copérnico, Galileo, Servet, (otra vez honor para los mártires), Darwin, Freud, Jung, Einstein...Pero no sólo en el ámbito de las ciencias naturales, físicas y psicológicas, también en la esfera de los conocimientos sociales, y jurídicos. El Derecho se ha desarrollado muy especialmente, gracias a un amor estrechamente unido de la libertad y la verdad ( ¡ loa a Rousseau, Voltaire y los miembros de la Convención de 1789 ¡ ), así la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de la que ahora todos se hacen padrinos, tuvo que ser defendida y propugnada por nuestros hermanos frente a las "verdades" de los apóstoles del dogma del derecho divino de los Reyes. ¿Qué queda de aquellas inflamadas proclamas de adhesión del Trono y del Altar? Os recuerdo aquí las hermosas palabras de Krishnamurti:
"Sostengo que la verdad es una tierra sin caminos y no podemos acercasnos a ella a través de ningún camino, ninguna religión ninguna secta...
Si primero logran comprender esto entonces verán que es imposible organizar una creencia...si así lo hacen, se convierte en algo muerto, cristalizado, se convierte en un credo, una secta, una religión, a ser impuesto sobre otros" .
Libertad y disenso
IV.- El esplendor de la libertad se manifiesta precisamente en el lógico disenso, fruto y consecuencia de la pluralidad de lo humano, que no puede ser troquelado en un único molde. Pluralidad de las perspectivas ( ¡ maestro Ortega y Gasset ¡), de las opciones personales, de las inclinaciones particulares, de las inspiraciones del Espíritu, pluralidad de la Naturaleza que se pone en evidencia en la diversidad de los tipos humanos, en la variedad de las tradiciones, en la rica diferencia de los afectos y de las vocaciones, en las múltiples posibilidades de la experiencia y la inteligencia. No hay verdadero amor a la libertad cuando no se arbitran formas de respeto para el adversario y el que disiente. Naturalmente que no es posible un disenso absoluto, y hay límites que no pueden transgredirse sin atentar contra el fundamento de todo humanismo. Es cierto, y debemos recordarlo, que no puede haber tolerancia para los enemigos de la tolerancia, y si bien la Libertad puede ser magnánima con quienes la discuten e impugnan intelectualmente, porque siempre será defendida por la inteligencia, debe, en cambio ser muy severa con quienes atizan el odio y apelan a la violencia. Incluso el disenso mas latitudinario requiere un marco común de referencia que debe ser reconocido. Esa referencia es entre nosotros y así lo proclamamos, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Pero a partir de ahí no es propio de hombres y mujeres libres el someterse a "unanimidades coactivas", ni a jerarquías, que no sean meramente funcionales. Es pecado de lesa fraternidad la ambición de pastorear a los hermanos como si estos fueran rebaño; por el contrario es fraternal aconsejar, alentar y dialogar solícitamente con ellos dejando a cada uno el honor y el riesgo de hacer sus propias elecciones, y la responsabilidad de atenerse a sus consecuencias.
La libertad y la piedad
V.- El esplendor de la libertad tampoco puede ser oscurecido por esas opiniones de algunos que recaban para sí el monopolio de la fe, la esperanza y la caridad. No podemos dejar de proclamar bien alto la estrecha relación de la libertad con todas las tradiciones espirituales, y poner así de manifiesto como toda renovación religiosa ha surgido de una opción herética. Los hombres y mujeres libres han buscado también empeñadamente la genuina piedad, precisamente a través de la libertad. Invocamos aquí al azar, la mención de tantos hombres piadosos: Séneca, Epicteto, Plotino, Platón, Aristoteles, Marco Aurelio, el admirable Juliano, los tres Magos de Oriente Melchor, Gaspar y Baltasar, Giordano, Prisciliano, Erasmo, Molinos, Lutero, Eckhart, Calvino, Zwinglio, Huss, Shiddartha, William James, Gandhi, Allan Watts ,Herman Hess, Krishnamurti...
Todas las grandes revoluciones religiosas han surgido del "imperativo herético", alentado por el espíritu de la Libertad: así el cristianismo surge como escandalosa pero lógica herejía del judaísmo ortodoxo, a partir de la genial intuición de Pablo de Tarso; el budismo nace de la herjía promovida por el Principe Shiddartha frente a la abigarrada y cruel iglesia Brahamanica. Así tantos santos y reformadores que empujados por su anhelo de auntenticidad y verdad, ejercieron su libertad, rompiendo heroicamente las inercias de sus respectivas tradiciones haciendoes sospechosos o culpables de herejía.
No podemos limitar, ni dejar que otros limiten maliciosa o inconscientemente el esplendor de la libertad al ámbito único del pensamiento empírico material, sino que debe ser anhelo nuestro ver el principio de Libertad y su par inseparable la Responsabilidad, actuar y brillar en todas las esferas del pensamiento humano, y en definitiva en todos los ámbitos de la acción humana sin otros límites que los que exija la misma pervivencia de la libertad, y la pacífica convivencia entre los seres humanos: las Artes, la Cultura, las Ciencias, la Política, la vida interior, y la Religión. Todo ello sin caer en ninguna forma de beatería, y sin ocultarnos a nosotros mismos los riesgos y responsabilidades que asumimos por nuestra condición de hombres y mujeres libres. Como dice nuestra tradición: "La libertad no hace a los hombres necesariamente mejores, pero los hace hombres".
La libertad y la vida.
VI.- Naturalmente que la vida es digna de toda clase de proteccion, pero no por puro amor a la biologia, sino por amor a la biografía, a lo que puede ser contado y relatado, a la vida no sólo zoológica sino también personal, no sólo como manifestación celular sino como sustento precisamente de una libertad humana capaz de manifestarse y ensayar un argumento para sus días y sus noches, no para ser carne de cañón, o de hambruna, no para ser pastoreada sino libremente vivida, desviviendose luminosa,...amorosamente.
Infinita aestimatio Libertatis¡
Dada en Atenas en el año tercero y último de mi mandato, que ostento por la expresa y libre voluntad de mis hermanos y hermanas y en el que he de cesar devolviendo a la Asamblea el honor y la responsabilidad que me ha conferido para que sea otorgada a otro hermano o hermana para que nos presida, nos anime y nos recuerde nuestras obligaciones como hombres libres por un nuevo mandato de tres años, y así sucesivamente, por los siglos de los siglos. Amen.
Protágoras II

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